Los
objetivos de Fent Història se pueden clasificar en tres grandes bloques: de
soporte personal, de pertenencia a la comunidad de historiadores y de
transmisión de conocimientos a la sociedad en general.
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A nivel personal, se trata de romper con la soledad y el aislamiento, tanto de
los que han acabado la carrera y han perdido el contacto con la historia, como
de los que están a punto de acabarla y temen que les suceda lo mismo. Es
necesario tener en cuenta que para poder desarrollar esta disciplina no se
requiere un instrumental costoso, ni grandes inversiones, que no son necesarios
laboratorios ni centros experimentales –excepto en alguna especialidades- sino
que muchas veces, lo más importante es tener una mano amiga que de el empujón,
alguien con quien compartir las inquietudes, los intereses, los problemas, los
éxitos y los obstáculos que surgen en cualquier proyecto. Fent Història quiere
ser una plataforma que permita hacer lo que se desea, compartirlo con los
colegas y, siempre que sea posible,
difundir el resultado de este esfuerzo.
2 En segundo lugar, se
trata de ayudar a formar parte de la comunidad de historiadores, dando soporte y
facilitando la realización de trabajos de investigación, conjuntos o
individuales, mediante la creación de grupos de trabajo que desarrollen algún
proyecto común; la difusión de información procedente de revistas
especializadas; de ofrecer un calendario de premios, concursos, becas,
seminarios y congresos; de estar al día de las novedades editoriales y de
bibliografía especializada estableciendo contacto con archivos, bibliotecas y
otros grupos de investigación y con especialistas de otras disciplinas; editar
un boletín, o revista, propio que permita publicar las síntesis de los estudios
realizados por los miembros de la asociación y mantener el contacto con los
socios y las socias, así como incorporar las nuevas tecnologías y crear una
página web.
3 El
último aspecto consiste en conseguir la proyección social mediante la
organización de actividades: (cursos, seminarios, mesas redondas, coloquios); la
participación en manifestaciones promovidas por otras entidades de carácter
público o privado (congresos, jornadas, etc.); la divulgación de la historia
entre diferentes colectivos (infantiles, tercera edad...); evidenciando aspectos
negativos en los medios de comunicación (manipulación publicitaria,
imprecisiones históricas, racismo, etc.). Sin olvidar el interés que la sociedad
actual demuestra por la historia, aunque no coincida con los planteamientos de
los historiadores. Solo hay que pensar, entre otras cosas, en el éxito de
ventas de la novela histórica, en el incremento del turismo cultural o en la
búsqueda de una identidad histórica por parte de nuevos colectivos.